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Huevos duros

Huevos duros

Inhibidor del apetito y fuente de proteína

Los huevos duros son una excelente fuente de proteína, así como unos eficaces inhibidores del apetito. Son junto con la manzana y el queso blanco, uno de los alimentos más saciantes que existen.

Preparación

Los huevos duros deben prepararse recién comprados, sin haber estado antes en la nevera, a temperatura natural. En una cacerola, añadimos agua del grifo y sal. Ponemos a calentar, y en cuanto el agua empieza a hervir, debemos añadir los huevos al agua con cuidado para que no se rompan. Nos podemos ayudar con una cuchara de madera. Si algún huevo flota significa que está echado a perder.

Una vez dentro, se recomienda moverlos despacio para favorecer que la yema se quede en el centro. El tiempo de cocción es de 12 minutos. Demasiado tiempo hará que los huevos salgan descoloridos y malolientes, mientras que menos tiempo hará que salgan líquidos.

Una vez pasado este tiempo, retiramos el agua del fuego y vaciamos la cacerola en el fregadero limpio. Tenemos que tener preparado un recipiente de plástico con agua muy fría, incluso con cubitos de hielo, para sumergir los huevos recién cocidos en ella, de esa manera, los enfriamos rápidamente y conseguiremos unos huevos duros perfectos. Pela los huevos cuando estén lo suficientemente fríos para manipularlos y siempre justo antes de consumirlos.

Conservación y consumo

Es ideal prepararlos el fin de semana, y tenerlos guardados en la nevera con la cáscara, ante cualquier ataque de ansiedad o para complementar otros platos, como ensaladas.

Los huevos duros son un tentempié ideal justo después de un entrenamiento mínimo de 60 min. Se pueden tomar durante la llamada “ventana metabólica”, hasta 30 minutos después del ejercicio, para recuperarnos y favorecer el anabolismo.

Un huevo duro contiene una media de 80 kcal.

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